Que difícil es empezar a amar,
que duro es admitir la verdad,
que difícil es aprender a olvidar.

Que duro verte marchar,
entre luces y tinieblas,
con un frío manto de maldad.

Que difícil suspirar,
cuando todo está perdido ya
y no puedes respirar.

Que duro el camino contemplar
y quedarse quieto en su final,
al vacío con miedo mirar
y sin pensarlo saltar.